La historia de Bielsa

El núcleo urbano de Bielsa data su creación en los siglos X y XI, época en la que se asientan poblaciones estables en el Pirineo. Enclavada en un emplazamiento estratégico, en el cruce de caminos de los ríos Cinca y Barrosa, será un punto de fácil defensa natural y militar.

Bielsa fue villa de realengo hasta 1280, momento en el que fue transferida a la familia de los Viella, pasando posteriormente al dominio de otros señores. A mediados del siglo XV, Ramón Muntaner, escudero y habitante de Bielsa, la entregó al rey Alfonso V con una serie de condiciones favorables para sus moradores, como no volver a ser separados del dominio de la Corona, quedar exentos de pagar cualquier tributo real y “pechas” o disfrutar de una serie de privilegios, fueros y libertades propias de caballeros del reino.

La Bolsa de Bielsa

Un fatídico episodio en 1938, en plena guerra civil española, puso el centro de mira a esta población. Durante más de dos meses la 43 División del Ejército Republicano resistió hacinada en este reducto natural a pesar de los ataques de los sublevados que habían conquistado el Frente del Ebro, y se disponían a cruzar a Cataluña con el mismo propósito.

Ante esta situación de peligro inminente, se trasladó a la población civil a Francia para su protección. Aunque esta decisión de salvaguardarlos, llevo a muchas de esas personas a alejarse de su pueblo de origen para siempre y afincarse en el país galo.

A pesar de todo, este histórico y heroico suceso enorgullece, desde entonces, a sus gentes que cada año conmemoran la valentía de un pueblo unido durante la contienda.

Patrimonio

Tras el duro paso de la Guerra Civil, Bielsa quedó totalmente destruida y fueron los vecinos quienes reconstruyeron piedra por piedra esta localidad del Sobrarbe.

Entre la multitud de lugares de interés que se pueden visitar en la villa, destaca su ayuntamiento, un edificio renacentista del siglo XVI, de una belleza singular por su talle en piedra de la fachada.

En su interior se alberga nuestro museo, en el que se pueden encontrar una amplia colección de fotografías antiguas que recogen la evolución y el desarrollo de los paisajes, las casas y las personas que han vivido en este entorno natural idílico.

La iglesia parroquial, del siglo XV, también es otro reclamo turístico de Bielsa. Su construcción supuso un proceso muy laborioso, por lo que se prolongó 30 años. Este templo, dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, es una antigua colegiata que fue reformada a principios del siglo XVII y, posteriormente, en el XX, tras la destrucción casi por completo de la villa con el paso de la Guerra Civil.

Naturaleza

Bielsa está intrínsecamente ligada a las montañas, pues son su razón de ser. Dicen los belsetanes que la mejor forma de conocerla es recorriendo cada uno de los rincones de sus valles, lugares llenos de encano y belleza.

Desde el Valle de la Pineta, uno de los más conocidos y visitados del Pirineo, con su Monte Perdido a la cabeza, hasta el de Ruego, Barroseta, Puerto Viejo o el Tringoniero, una joya natural menos transitada pero con el mismo encanto.

Con este repaso por la historia de Bielsa y sus posesiones, podemos decir con firmeza que se trata de una villa muy pintoresca del Pirineo oscense, arraigada a sus tradiciones y firme abanderada y protectora de sus parajes naturales de ensueño.

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MUSEO DE BIELSA • JOSE Mª ESCALONA • Plaza Mayor, s/n • 22350 Bielsa (Huesca) • Teléfono: 974 50 10 00 • secretaria@bielsa.com