El Canarval del Valle de Bielsa

Cuando el fin del invierno se acerca y ya se asoman los primeros aromas de la dulce primavera, la villa de Bielsa concentra en sus calles a multitud de personas para celebrar la que es, sin duda, su más consagrada celebración.

El de Bielsa constituye el Carnaval más popular de Aragón y uno de los más conocidos de toda la geografía española.

Durante cuatro jornadas, desde el jueves hasta el domingo, la localidad sobrarbense da la bienvenida a unos pintorescos personajes que llenan de alegría y magia cada rincón del pueblo y consiguen, con gran expectación, multiplicar por diez su población habitual.

Personajes

La figura más representativa de esta fiesta es sin duda la Tranga, caracterizada por unos largos cuernos, la piel de choto, camisa de cuadros combinada con una saya y las albarcas. Los jóvenes del valle para completar el atuendo se enmascaran la cara con follín (hollín y aceite) y lo complementan con cencerros colgados a la espalda y portando un gran tranga, de ahí su nombre, o tronco de árbol joven.

A la Tranga se unen las madamas (jóvenes solteras y alegres ataviadas con prendas coloridas y adornadas con puntillas, símbolo de la belleza y la pureza), l’onso y el Domador (el primero, feroz oso pirenaico y temido personaje de este fiesta, y el segundo, figura que lo cuida y lo castiga, a la par, como alegoría de la dominación del hombre sobre el animal).

L’Amontato (“el que va montado”, se caracteriza por un traje de abuela que simula llevar a un hombre a las espaldas) representa la responsabilidad y el peso de la mujer en las decisiones del hogar; el Caballet, que sustituye a la anciana por un caballo con faldas y cascabeles, la Garreta y, por último, la Hiedra, remata el elenco de la comparsa.

Los preparativos

Un mes antes de la celebración del Carnaval de Biescas, el día 17 de enero, por San Antón, ya se atisban los primeros indicios de fiesta: los belsetanes se ponen el disfraz de Goluchos para pedir casa por casa sin ser reconocidos y festejan con comida y bebida este acto.

Más tarde, el primer día de Carnaval se confecciona a Cornelio Zorrilla, un muñeco de paja que simboliza el mal del valle y a quien se le somete a juicio popular. El trágico final para Zorrilla le lleva a que lo cuelguen del cuello de una ventana del ayuntamiento y, como penitencia, se le obliga a ser testigo de todo el jolgorio del Carnaval hasta su quema en la hoguera, que indica el fin de fiesta en la madrugada del domingo.

La Ronda

La música es uno de los elementos imprescindibles del Carnaval de Bielsa, en especial, toma protagonismo durante el sábado y el domingo. Por eso, todos los años se celebra una ronda de pasacalles con charanga que parte de la plaza de Bielsa, y recorre toda la villa, con las trangas y el resto de personajes en busca de las madadamas, que esperan ansiosas en las puertas de sus casas.

Aunque los onsos intentan interrumpir el camino, la fiesta continúa y se reparte entre los asistentes tortas y melocotón con vino para recargar pilas y no parar de bailar en todo el fin de semana.

Música, tradición y pasión se unen para celebrar la fiesta más divertida y colorida del año y uno de los grandes acontecimientos culturales del Sobrarbe: el Carnaval de Bielsa.

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MUSEO DE BIELSA • JOSE Mª ESCALONA • Plaza Mayor, s/n • 22350 Bielsa (Huesca) • Teléfono: 974 50 10 00 • secretaria@bielsa.com